lunes, 19 de diciembre de 2011

Concierto de la Coral Bilbilitana


Día 22 de diciembre a las 20:00 horas en el Salón de Ibercaja,

Concierto de Navidad de la Coral Bilbilitana

Calatayud, una ciudad moderna

El miércoles 21 de diciembre a las 20:00 h se presentará el libro CALATAYUD, UNA CIUDAD MODERNA, dentro de la colección “Calatayud en la fotografía"


Su autor, que estará presente en el acto es Víctor Manuel Mamblona Torcal


Presentación en el salón de actos del Ayuntamiento de Calatayud.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Calatayud en el recuerdo

Con motivo de las Fiestas de la Virgen de la Peña del año 2011, el contenido del programa estaba constituido por una colección imágenes antiguas de Calatayud, recopiladas y retocadas por el presidente del CEB Manuel Micheto, junto con los comentarios correspondientes escritos por José Verón, también consejero del CEB.

Otoño cultural

Programación del Otoño cultural del Centro de Estudios Bilbilitanos y el centro asociado de la UNED.

miércoles, 3 de agosto de 2011

El presidente de la Diputación Provincial visita el Centro

El pasado martes, 2 de agosto, el presidente de la Diputación de Zaragoza, Luis María Beamonte, visitó la sede del Centro de Estudios Bilbilitanos dentro del primer recorrido institucional por Calatayud, tras la toma de posesión de su cargo.


Estuvo acompañado por el alcalde Bilbilitano, José Manuel Aranda, el vicepresidente de la institución provincial, José Antonio Sanmiguel y otros concejales bilbilitanos, como la responsable de urbanismo, Mercedes Sarrate, ya que uno de los objetivos de la visita era comprobar in situ los problemas estructurales del edificio de la puerta de Terrer, sede del CEB.

El presidente de la DZ fue recibido y acompañado en la visita por Manuel Micheto, presidente del CEB, que depende de la Diputación en la medida en que es filial de la Institución Fernando el Católico (entidad cultural de la DZ), que se encargó, junto a otros consejeros, de mostrarle la Puerta de Terrer. En su recorrido pudieron contemplar la vista de Calatayud desde la terraza del edificio.


En su visita, Luis María Beamonte firmó en el libro de oro del centro y conoció sus instalaciones sala de reuniones, depósito de libros, biblioteca... mostrando especial interés por la sección de hallazgos arqueológicos.

jueves, 7 de julio de 2011

Espectral



FRANCISCO TOBAJAS GALLEGO

Ángel Guinda confiesa que comenzó a escribir su último libro, Espectral, una noche de enero en Madrid, en la mesa de una cafetería próxima al Museo Sorolla, mientras saboreaba un gintonic y contemplaba el mundo desde su exilio interior a través de una amplia cristalera. Espejo o espejismo. Manual de un corazón comprometido y apalabrado. «Somos cautivos de lo que vivimos. ¡La máxima clausura es la obsesión!».
El poeta, bien podía haber elegido ser funcionario, bedel, barrendero o sepulturero, y pasar el tiempo libre resolviendo crucigramas, sudokus, sopas de letras, o bien echando una partida al guiñote o al ajedrez. Pero ser «poeta no es una profesión. Ser poeta es una posesión». Mala suerte, amigos, con los honrosos oficios que hay en el mundo.
El poeta nos recuerda que una tarde que estaba sentado en un banco del Paseo de la Constitución de Zaragoza, ensimismado y meditabundo, ante una escultura de dos amantes emparaguados, se le apareció la poesía, con mayúscula o con minúscula, poseyéndolo por completo, robándole la calma, la tranquilidad, el sosiego y hasta la juventud. Tenía entonces dieciséis años y desde aquel preciso momento, la vida ha sido y, por fortuna continúa siendo, una existencia y también una resistencia «a golpe de versos». No hay ningún otro remedio, o veneno, o antídoto, o dios.
Espectral es un libro de bolsillo, un oráculo lineal, en el que caben grandes preguntas, grandes y graves palabras, que se pueden gritar una noche cualquiera desde la última ventana de un rascacielos, desde un puente solitario, sobre un río impetuoso, desde lo alto de un campanario, desde el Moncayo, «voluptuoso dios de la armonía», o desde los bosques «engullidos por la especulación de los aserraderos». Unas palabras, dichas a gritos a los cuatro vientos, que molestan al poeta, que le duelen como un dolor de muelas o de corazón, que le escuecen, que le devoran por dentro y que también le enfurecen y le enrabietan, y no le dejan pegar ojo por las noches. Palabras que son a la vez contundentes puñetazos, martillazos secos, badajos de campanas que tocan a arrebato, gritos en las calles, palabras en vendaval que nos cogen desprevenidos y nos sobrecogen.
Espectral es un libro de gritos desgarrados entre admiraciones gramaticales, un libro de viajes al centro mismo de los tres infiernos del alma del poeta, condenada a vivir ávidamente, atormentada, trágica, rebelde y a la vez irónica. El libro que nos ocupa compone a girones o a brochazos un autorretrato goyesco, grabado esta vez con palabras rotundas al aguafuerte. Un vómito de verdad y de vida, un volcán con palabras incandescentes que acompañan al allegro con brio de la quinta sinfonía de Beethoven o al allegro energico de la sexta de Mahler.
Espectral es un libro redondo, con pellejo y hueso de guinda, no de cereza. No confundamos. Parecen iguales, pero la carne de la guinda es más fina y el hueso más pequeño, por eso ganan en buen anís. «Ser círculo es ser un universo. ¡Versos míos, girad!». Girad como el hambre, como las mentiras, como las promesas, como la verdad, como los derviches, como las capitanas, como los tiovivos, como los girasoles, como los planetas, con sus días de luz y sus noches de sombras. «¡Todo se mueve cuando yo estoy quieto!¡Todo está quieto cuando yo me muevo!¡Tanto desequilibrio me equilibra!».
Espectral es un libro que está escrito en un estado de trance o de transición, en la frontera indivisible entre la cordura y la locura, entre la razón y la sinrazón. Sin concesiones y sin conclusiones. Páginas hambrientas. Hombre iluminado. Al poeta, lúcido y encorajinado, se lo va dictando, palabra a palabra, el arrebato, la cólera, el dolor, la memoria, la pasión, la confusión y hasta el éxtasis, rodeado y vigilado por sus fantasmas familiares, como en una noche de aquelarre, y acompañado aún de cuerpo presente por sus obsesiones y sus recuerdos.
En sus páginas numeradas, el poeta se siente un ciudadano de pleno derecho en un mundo personal e intransferible, lleno de fantasmas, luces, sonidos y recuerdos, que siempre huye hacia sí mismo, fugitivo en su propio ser, acompañado por un solitario, bajo una nube suicida de tabaco, sin saber como se cierran los grifos del dolor, muerto por otras vidas, guiado por la claridad de la misma oscuridad de la imaginación, con la amargura y también con la vitalidad de saberse vivo y contradictorio, como la misma vida y la misma contradicción. «Soy lo que soy y soy lo que no soy. Víscera. Conmoción, caducidad y ansia de infinito».
El poeta se siente solo como un animal salvaje. Busca la soledad y la plenitud para escribir palabras salvajes, palabras que intenten el más difícil todavía, palabras que no se dejan domesticar, que sean como el cardo y la ortiga, que hay que cogerla sin respirar para que no hiera, como el gato salvaje y el alacrán, como la serpiente y la medusa. «Necesito estar solo como el aire, la tierra, el cielo, el sol, el mar solo, los mundos solos que desconocemos y tan tranquilamente nos esperan». El poeta se sirve de sus recuerdos, de sus miedos, de sus viajes sin dominar el inglés y de su propia vida para escribir «con verdad, con riesgo, para algo, para alguien. Escribir con tierra, llamas de noche y hielo, alas, zarpazos, nubes, ríos, montañas, mar. Escribir con la exaltada eclosión de la sorpresa. Con matrices, rituales, reliquias, tabúes, aliento, vísceras. Escribir como un disparo, como un disparate, como un bombardeo. Con vida, risa, tos, cristal, acuarela, hormigón, multitud, aislamiento. A cuestas con el dolor, con la alegría a cuestas, con la cuna a cuestas, con la soga al cuello, con el patíbulo a cuestas, el ataúd a cuestas». Escribir a solas y hacerlo con la vida a flor de piel, gastada en las palabras que procuran nuevos instantes y nuevas vidas. Soliloquio del alma como «motor de la quimera», máquina armoniosa que ha aguantado mil y un embates de una vida llevada por el amor, el aire, la luz, el agua, la tierra y la poesía, siempre «como forma de desconocimiento», hecha del sonido prestado de otras voces y de la misma elocuencia del silencio, esa «lengua del espíritu».
Espectral es como un testamento vital de lo vivido, de la lucha, de la tregua que da la vida, del amor, que es como «una casa abierta al universo», de la confianza, de los miedos y de los fracasos. «¡Mi vida muere de vivir más vida! Muere de no morir, de desvivirse, como el fuego replicante, o como si la muerte fuese vivir después de haber vivido». El poeta es como un profeta que clama en el desierto, que nos señala el camino a seguir y el quehacer de cada cual. «¡Todo lo que hay que hacer es deshacer!». Cambiar todo para que nada cambie. «¡Mi nada en todo!». La sombra iluminada y la luz entre tinieblas. «¡Quiero ser todo lo que se transforma!». Vida y muerte, suerte o infortunio, palabra y obra, ángel o demonio.
Espectral es como una carta de marear, como un mar mareado, agitado por el viento y la vida, encerrado en las páginas que nos esperan, con olas enloquecidas, embravecidas, que rompen una y otra vez contra los acantilados de nuestro conformismo, de nuestra inercia y también de nuestra indiferencia. Un libro, como un barco, llevado por el vendaval de las pasiones, por la brisa de los sentimientos o por las olas de un sueño, de una premonición. Las palabras por bandera y el cielo como único país de nadie y de todos los hombres. «¿Para qué completar la vuelta al mundo si mi mundo da vueltas a un yo desconocido?». El poeta no sabe quién es o sabe muy bien quien no es, mientras sus fantasmas ríen a carcajada limpia. El poeta huye de sí mismo consigo mismo. «¡Para saber quien soy comienzo a dialogar con mis fantasmas!». Miedos y más miedos infantiles e infatigables. Cada poema guarda una historia que sólo conoce el poeta, que piensa en la monogamia de las llaves para abrir la soledad de las puertas. «¡No tiene picaportes el olvido!». El poeta nos habla de aquella Zaragoza que veía de la mano de su padre, con los ojos atónitos de un niño miedoso, mientras cruzaban por el paseo de la Independencia. «De niño yo veía en Zaragoza rinocerontes con cabeza de hombres». La ciudad monstruosa con animales egoístas  y ensimismados, animales sin cabeza y sin corazón, llevados por la prisa o la sorpresa. En Uncastillo siguen cerrados a cal y canto muchos caserones, donde los fantasmas aún esperan asustar a los niños con ojos miedosos. El poeta recordaba con una cierta emoción a su primer amor infantil, que era de Calatayud. Y un buen día vestido de monaguillo, la invitó a subir a lo alto del campanario de la iglesia de Uncastillo, entre unos oscuros y sucios escalones. Y esa niña preciosa y miedosa, como no iba a ser de otra manera, le tomó la mano al sentir el roce inexplicable del miedo. «¡Amar es no morir en lo que vive!».
Espectral es un libro de imágenes para mirar con los «ojos desorbitados de la perplejidad». Imágenes grotescas y goyescas, que recrea de nuevo la razón de la sinrazón. «Venimos de lo oscuro y vamos a lo oscuro». Vida y camino. «¡Algo nos espera lejos del final!». Palabra y obra. «¿Es vacío el abismo o plenitud?». Siempre lo que buscamos está en nosotros mismos. «¡Lo que buscabas ya te ha encontrado dentro de ti! ¡Qué sosiego estar donde ya soy!». Vida y renuncia. «¡Os dejo a todos lo que no he vivido!», y todo lo que aún no se ha leído. Vivamos lo que no hemos vivido todavía y leamos lo que aún está por escribirse. «Vivir es arrojarse a convivir!», con vida, mucha vida y poesía. Convite de palabras precisas, útiles, aunque no siempre preciosas. «Las palabras acuden a mi tránsito desenganchadamente nuevas, ágiles, me libran del exilio que es vivir». ¡Vivir! ¡Escribir! «¡La vida es el rápido barrido de un limpiaparabrisas!».

Nota: Espectral se presentó el día 7 de junio en el Museo de Calatayud, junto a Yin, una antología de poetas aragonesas, debida también a Ángel Guinda.

lunes, 13 de junio de 2011

El claustro del Santo Sepulcro: Recuperación e interpretación

Treinta motivos para reencarnarse en mosquito

Por FRANCISCO TOBAJAS GALLEGO

Treinta motivos para reencarnarse en mosquito es el extraño y original título que ha elegido José Luis Gracia Mosteo para encerrar sin llave treinta críticas de libros extraños o no tan extraños, tantas como viene a durar un mes hábil, día más día menos, en el que comprobamos a simple vista y de principio a fin, su pasión por los libros leídos y vividos, que son multitud, y por la buena literatura que nunca cansa y siempre sorprende, alimenta y aligera el tiempo de la espera. Nuestro amigo duda como un príncipe, entre vivir leyendo o vivir bebiendo, que viene a ser tres cuartos de lo mismo, porque «leer es beber en la barrica del libro».

Machado ya cantaba a las moscas de toda la vida, que le evocaban todas las cosas. Esas moscas de escuela, de taberna, de sacristía, de burdel, de tienda de ultramarinos, de oficina de vuelva usted mañana, de secretaría de Ayuntamiento, de cementerio y hasta de mesa de cocina de fonda con trato familiar, con hule y botijo de agua fresca. Tampoco debían faltar a esta grotesca comparsa las famosas moscas de la miel, que sacaba de rondón Antón Pitaco en un cuento antológico. Quevedo hizo lo propio con el mosquito del vino, que debe ser primo hermano de la mosca del vinagre, que ya se estudiaba en bachiller, con los guisantes que dieron lugar a las leyes de Mendel. Además de todas estas clases de moscas ibéricas, más o menos clásicas y hasta familiares y aristocráticas, en nuestro solar patrio siempre han gozado de merecida fama las llamadas moscas cojoneras, las moscas inoportunas, que se citan a la hora de la siesta, los moscardones, gordos como canónigos de servilleta, y los tábanos. En mi pueblo nunca se echaban en falta estos salvajes tabanos (sin acento) que, como legión Tebana, te podían comer a mordiscos, produciendo en las piernas unos moratones de campeonato. Poblaban los montes en la época de las cerezas de Monzón, con la madreselva y la manzanilla, y atacaban por un igual a los burros, a las mujeres y a los chicos con pantalones cortos, a los que les ponían las piernas rojas y duras de moratones. Para combatir su veneno, el médico del pueblo me recetó en una ocasión unas pastillas de tragar, que no sabía tragar. Los médicos siempre llevando la contraria.

La llegada de la democracia marcó un punto de inflexión, a partir del cual fueron desapareciendo progresiva y paulatinamente las moscas y los moscardones de nuestro paisaje familiar y hasta social.

Nuestro amigo Mosteo nos confiesa su meditada intención de reencarnarse en mosquito, deseo que no comparto en absoluto, pues los mosquitos, aun los nocturnos, son insectos sin personalidad, sin perversiones conocidas y sin leyenda negra. Siempre he pensado que los mosquitos de Salou son algo maricones. Eso de pasar zumbando delante de la oreja del veraneante ocasional, una noche tras otra, una y otra vez, es un entretenimiento propio de gente de poco juicio, que tiene sesos de mosquito.

Para querer reencarnarse en mosquito, primero entiendo que se tenga que vivir como Dios manda, o sea, siendo persona de bien querer y desear, con las tres potencias del alma activadas, y el corazón dispuesto para amar y dejarse querer sin demasiados aspavientos y no exigiendo más que el pan, el agua, el sol, el aire y el folio en blanco de cada día.

Nuestro amigo Mosteo confiesa sin pizca de rubor que prefiere cascar a la buena sombra de su paraíso de libros raros, para ser quemado seguidamente en una pira pagana con estos mismos libros leídos y digeridos, con los labios aún frescos del vino joven y rebelde de la tierra colorada de Calatorao. Al fin y al cabo todo serán cenizas, polvo serán, como escribía el poeta, pero polvo editado y enamorado. Y con la baja voluntaria en la Seguridad Social, y tras los preceptivos y publicados artículos de elogio y las medallas póstumas, se entraría a formar parte de pleno derecho de la especie de los mosquitos que se elija, que hay un centenar de ellos, todos con alas. Pero para que eso suceda aún queda mucho tiempo para escribir y para volver a escribir, para beber y para vivir, para gritar y para callar.

Hacia la mitad de esta vida ávida y avivada, nuestro amigo Mosteo, que aprovecha bien el tiempo, nos invita en esta ocasión a un viaje sin alforjas, a un divertido safari con cazamariposas, sombrero de explorador, pantalones cortos y cantimplora de agua, a lo largo y ancho de la selva de los libros raros, hasta el mismo confín de los bosques de los libros libres.

Un crítico, viene a decir nuestro amigo, es como uno de esos catadores que acompañaban a los césares, reyes, príncipes, papas y demás potentados, para que probaran antes que sus mercedes la comida y tuvieran primero un buen provecho. Nuestro amigo Mosteo ha probado y saboreado por nosotros todas las novedades habidas y por haber, y nos confirma, un tanto extrañado, que aún ha encontrado algo nuevo sobre el papel. Eureka. En este menú que se nos ofrece, con primeros y segundos platos, postre, café y licores a elegir, podemos saborear en nuestra mesa lo que sea de nuestro gusto y gana, con la completa seguridad que los ricos manjares elegidos y apetecidos nos van a sentar bien en las tripas.

Nuestro amigo nos confía a pies juntillas que en los actos literarios tiene costumbre de vestir americana y corbata, para marcar distancias. Cuidado, amigo Mosteo, pues en casi todos los banquetes de postín, las corbatas se capan sin piedad y el novio o la novia, según, cuando les piden a gritos que tomen la palabra, tras el beso de rigor, en su cierto desconcierto, sólo aciertan a pedir con mucha decisión que corten más pan. Más pan, más poesía, más pasión y más madera, faltaría más.

En este libro de crítica, en plural o en singular, unas veces amable, condescendiente y en cambio en otras despiadada y sin medias tintas, nuestro amigo nos desvela las glorias y las miserias de la literatura y de sus protagonistas, contándonos toda o casi toda la verdad de su verdad, que se parece mucho a la nuestra. Porque, a decir verdad, hacer una crítica interesada de parte de la mentira, para luego aparar la mano, es cosa de cobardes y de memos. El mundo de la literatura es un mundo en el que caben los siete pecados capitales, un mundo de hombres llenos de aire o de borra, tanto monta, ansiosos de dinero, de medallas y de honores académicos. Ahí es nada. Todos sabemos que un escritor puede ser capaz de escribir hasta media docena de libros buenos o interesantes, hasta el mismo día que se topa de frente con el éxito y el dinero. Entones el buen escritor suele escribir libros malos con tapas duras. Es esa misma gloria en cueros la que provoca la completa infidelidad del escritor hacia sus, hasta entonces, fieles costumbres y compañías.

Nuestro amigo Mosteo nos muestra en esta treintena de críticas, por activa y por pasiva, su fe en los libros, su esperanza en los libros bien letrados y también su caridad con los libros, porque todos los libros, por malos que sean, siempre guardan una enseñanza útil, como recordaba nuestro abuelo Gracián. Nuestro amigo es un hombre curtido en más de mil libros, en más de mil batallas leídas y releídas, y en más de mil escenarios, donde ha conseguido aprender y aprehender otras tantas enseñanzas, anécdotas, recuerdos, amigos y enemigos. Para él la vida siempre es una vida de letras, sean de hábito o de débito, que transcurre día a día y hora a hora hablando de letras, leyendo páginas enteras de letras, comiendo sopa de letras y soñando letras y más letras en libertad y buena compañía. Por ello y como consecuencia de aquella acción apasionada y apasionante, nuestro amigo Mosteo es un hombre de citas, con perdón, y nos las recita de memoria como la lista de los reyes godos, los mandamientos de la Ley de Dios, o los jugadores del Zaragoza en la época de los cinco magníficos. Nuestro amigo posee una cultura vasta, de la que nacen vástagos ya criados y medio escritos.

Como en la viña de la parábola, en la viña de las letras crecen y maduran libros sosos y aguados, libros que se repiten como el ajo, libros frescos como una ensalada de tomates del huerto con olivas negrales de Saviñán y aceite del año, libros pesados como un asado con patatas panaderas, libros vacíos como los platos de la nueva cocina, libros libres como un gorrión de canalera, libros raros como un esperpento, libros gordos como un canónigo doctoral, libros viejos que guardan el olor de los tomillos en flor, libros relamidos escritos sólo en las solapillas, libros locos y libros cuerdos, pues hay tantos libros como escritores. Nuestro amigo, como Borges, se siente más orgulloso de lo que ha leído que de lo que ha escrito. Modestia aparte y a partes iguales.

De su palabra, bien apalabrada, sabremos de ilustres escritores como Kafka, Fernández Mallo o Stevan Zweig, de escritores escondidos como Ignacio Escuín, Félix Romeo o Alfredo Saldaña, y de escritores ignorados como Ricardo Molina, Armando Buscarini o Baylín, aunque la procesión de colegas va por dentro del libro. Los libros, dice nuestro amigo, vienen a ser como «cajones de sastre con más agujas que hilos donde coser la lectura al pensamiento». Nuestro amigo elabora unas frases contundentes y concluyentes. Es brillante e hilarante. ¿Qué se le puedo pedir más?

Hay libros que saben a natillas, al menos a mí me lo parecen, a puré de patatas, a lentejas de colegio, a sopa de cuartel, a paella mixta, a patatas bravas, a gambas con gabardina y a bocadillo de calamares a la romana. Otros en cambio saben a chorizo picante, a cocido, a churros, a carne a la brasa y a caracoles con ajoaceite. Y aún hay más libros que no saben a nada, que no dicen casi nada, y a lo mejor tampoco sirven para nada.

Como decía Baroja, con sangre no se hacen novelas sino morcillas, sean de arroz o de cebolla. Y por la misma regla de tres, sólo con palabras desnudas y apasionadas se puede escribir poesía, esa arma cargada y sobrecargada de futuro. En el libro de lectura de bachiller venían unas coplas de Quevedo, que en una ocasión propicia escondió bajo la servilleta del rey, en una mesa bien surtida. Unas coplas que produjeron en las tripas reales un torzón monumental. Por ello el escritor, que cambió de estado en el palacio de Cetina, estuvo preso cinco años en San Marcos de León, a pan, agua y poesía. Las palabras puestas en verso en manos de Quevedo, de Marcial o del mismo arcipreste de Hita, se convertían en una potente y contundente bomba de la relojería poética. Sin embargo, hoy es un arte de pocos para pocos, pero esos pocos aún están convencidos y confiados que algún día las palabras cambiarán el mundo, aunque sólo sea de nombre y apellido.

Nuestro amigo Mosteo ha reunido en este libro a un buen número de poetas probos y prostáticos, a poetas sociales, a poetas clásicos, a poetas cultos, a poetas idealistas, a poetas novísimos, que se han hecho viejos de la noche a la mañana, a poetas de endecasílabos y de palíndromos, y a poetas locos y raros, como Armando Buscarini, «que viajó del norte al sur de la razón», sin encontrar otra compañía que su locura. Cela escribía que el escritor que no estuviera dispuesto a pasar hambre, mucho hambre, no llegaría muy lejos. El bueno de Buscarini pasaba necesidades y escribía por no robar, pasando después la bandeja a los escritores afortunados, amenazando con ahorcarse delante de la ventana del salón de la casa del escritor roñoso. En otras ocasiones chantajeaba a sus convecinos que no querían comprar sus libros, asegurando que se tiraría de punta de cabeza desde el viaducto. Todos sabemos que aquel que dice en voz alta sus intenciones, rara vez las cumple. Buscarini llegó a escribir de puño y letra al rey Alfonso XIII, no unas coplas jocosas sobre sus devaneos nocturnos con actrices o sobre el hambre no menos real de los poetas, sino una carta seria, pidiéndole que a su muerte decretara cinco años de luto en el mundo de las letras. Y es que, como escribía Keats: «Un poeta es la cosa menos poética del mundo». El éxito y el fracaso. Luto y alivio. Merde pour la poésie.

Buscarini me recuerda a otro escritor bohemio que murió loco, ciego y furioso: Alejandro Sawa, en el que se inspiró Valle Inclán para dar vida a su Max Estrella de Luces de Bohemia. Sawa dejó un libro inédito, titulado Iluminaciones en la sombra, un «diario de esperanzas y tribulaciones». Sólo los ciegos y los poetas consiguen ver que en el fondo del oscuro callejón brilla una pálida y paciente luciérnaga enamorada.

En este libro de moscas, mosquitos y moscardones de nuestro amigo Mosteo, también encontraremos en sus páginas correspondientes, noticias ciertas de merecidos halagos hacia varios colegas que le dan a la prosa muy prosaicamente, como nuestro admirado Pepe Verón.

Nuestro amigo Mosteo nos revela a tiempo que no todos los libros que se escriben son literatura ni mucho menos. «Es más, la mayoría de los que se encaraman en los puestos de ventas, no pasan de folletines baratos», por su valor, se entiende, que no por su precio.

Como no iba a ser de otra manera, nuestro amigo Mosteo nos confía en voz alta sus últimas o penúltimas voluntades en el epílogo de este libro fresco y libresco, por demás. Y si su abuelo Mariano Abarca pidió ser enterrado con una garrafita, un cucurucho de olivas y un bastón con estilete, bajo las piedras y los cielos de Oliván, nuestro amigo Mosteo prefiere hacerlo entre los libros que admira y que guarda como oro en paño. Con ellos a su lado es posible que consiga reencarnarse en un mosquito sabio. Salud, amigo Mosteo, y que la posteridad sea consecuente y coloque a cada cual en su lugar. Ni más arriba que el primero y más abajo que el último.

Desde este preciso momento quiero considerar a los mosquitos de Salou como parientes míos, aunque lejanos. Queda dicho.


Nota: El libro Treinta motivos para reencarnarse en mosquito, de José Luis Gracia Mosteo, se presentó en el Museo de Calatayud el pasado 3 de junio. A este acto entrañable no acudió ningún moscardón.

viernes, 27 de mayo de 2011

Primavera de los poetas



SÁBADO, 28 DE MAYO
-A las 11 de la mañana, recibimiento y acogida en el Museo de Calatayud. Discurso de bienvenida.
Exposición en el Museo de Calatayud de poemas de los participantes. Cada poeta podrá colgar dos poemas suyos, plastificados, en los paneles del Museo, que seguirán expuestos durante unos días.
-De 12.30 a 13.30 h.: Reparto de poemas en la Plaza de España, Plaza el Fuerte y Paseo.
-De 17 a 18 h.: visita turística a la ciudad.
-De 18 a 18.30 h.: Visita al Museo de Calatayud, guiada por Vanesa Callejero.
-De 18.30  a 20 h.: primer recital conjunto en el Museo. Cada poeta participante leerá un poema suyo. El recital se hará con música de Juan Verón Gormaz y con proyección de fotografías de Manuel Micheto, José Verón Gormaz y José Antonio Vicén.
-A las doce de la noche: ronda poética por el Casco Viejo, con los poetas que quieran participar. Partiremos de la Plaza del Santo Sepulcro, seguiremos por la Plza El Carmen, Plza de El Olivo, San Andrés, Plza de Sta María y Plza de España.

DOMINGO, 29 DE MAYO
-Comienzo de los actos en Plza de España, con homenaje a José Antonio Labordeta. Todo el mundo que esté interesado puede traer un poema, o la letra de una canción de José Antonio Labordeta y leerlo. Cantaremos “La Albada”.
-A las 11 h. en el Museo: Recital para niños en el que participarán niños y jóvenes de cualquier colegio o instituto. Pueden leer poemas propios o de otros poetas. Entre los asistentes se repartirán poemas.
-A las 13 h.: Reparto de poemas hasta la una y media en la Plaza de España, Plza El fuerte y Paseo.
-A las 18h.: Fin de actividades y discursos de clausura en el Museo.
Organizado por Blanca Langa

martes, 17 de mayo de 2011

Presentación del libro sobre la Portada de Santa María a Cargo de Jesús Criado



El libro "Estudio Histórico-Artistico de la portada y puertas de la Colegiata de Santa María de Calatayud" es una edición facscímil de Jesús Criado Mainar del que en 1947 publicó Salvador Amada Sanz, consejero fundador del CEB en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones.


Tras la introducción del presidente del CEB, Manuel Micheto, Mariano Amada Cinto, hijo de Salvador Amada repasa la vida y bibliografía de su padre.


El editor del facscímil contextualiza el estudio de Amada y aporta informaciones acerca de quienes contribuyeron a sufragar el coste de la obra. Actualmente la portada se encuentra en restauración y la obra presentada contribuirá, tras la desaparición de los andamios, a una detallada observación de la monumental portada.

Conferencia del profesor Martín Bueno


El Museo de Calatayud acogió el pasado 5 de mayo la primera de las conferencias que ha organizado el Centro de Estudios Bilbilitanos: "El CEB como dinamizador cultural de los últimos años". Desde luego, el marco era el ideal, pues el conferenciante, el profesor Martín Bueno es director de esta institución, además de Consejero del CEB.


Con la presencia en la mesa de la concejal de cultura y educación, Julia Olivas, que insistió en la relación entre Martín Bueno, Calatayud, Bílbilis y Huérmeda merecedora del reciente nombramiento del profesor como hijo adoptivo de Calatayud, y de Carlos Sáenz Preciado, también consejero del CEB y colaborador del conferenciante que se encargó de introducir la charla con una emocionada intervención, el profesor Martín Bueno desgranó parte de su vida ligada al entorno y al CEB, al que calificó como una institución pionera e imprescindible en la investigación y difusión de la cultura bilbilitana y comarcana. Un discurso, hilado con el humor y el tono coloquial que caracterizan a alguien acostumbrado a enseñar, que finalizó con la lectura, por parte del secretario del CEB, Juan José Mateo, del acta por la que se concede la insignia de oro del Centro de Estudios Bilbilitanos a Manuel Martín Bueno. A continuación, el presidente del CEB, Manuel Micheto, hizo entrega de la distinción.


José R, Olalla

martes, 3 de mayo de 2011

La portada de Santa María (Jesús Criado Mainar)


El próximo viernes, 6 de mayo, a las 19 horas, en el Museo de Calatayud, presentación del libro "Estudio Histórico-Artistico de la portada y puertas de la Colegiata de Santa María de Calatayud". Se trata de una edición fascímil de la obra publicada en 1947.

Conferencia de Manuel Martín Bueno

El profesor Manuel Martín Bueno inicia el ciclo de conferencias del CEB el próximo cinco de mayo, a las 19 horas en el museo de Calatayud con una exposición que lleva por título "El CEB como dinamizador cultural de los últimos años"

miércoles, 27 de abril de 2011

EL ÚLTIMO LIBRO DE AGUSTÍN SANMIGUEL

Texto y fotos: F. Tobajas Gallego

El pasado sábado 16 de abril tuvo lugar en el Museo de Calatayud la presentación del último libro del que fuera Presidente del Centro de Estudios Bilbilitanos, Agustín Sanmiguel, con el título El Conjunto Fortificado Islámico de Calatayud y su entorno.

La mesa presidencial estaba ocupada por el Presidente del Centro de Estudios Bilbilitanos (CEB), Manuel Micheto, el alcalde de Calatayud, Víctor Ruiz de Diego, el profesor José Luis Corral, y el Viceconsejero de Turismo del Gobierno de Aragón, Javier Callizo.



Tras las presentaciones, el secretario del CEB, Juan José Mateo, leyó una nota de Ana Isabel Pétriz, viuda y albacea intelectual de Agustín Sanmiguel, donde explicaba la génesis de este libro, que Agustín había dejado prácticamente terminado sobre su mesa de trabajo, y la labor desarrollada hasta su publicación.


A continuación José Luis Corral se consideró un privilegiado al contar con la estrecha amistad de Agustín Sanmiguel, pues con él había compartido viajes, comidas, proyectos y realidades. Consideró a Agustín como una persona apasionada en todo lo que hacía, fuera y dentro de la docencia. También como dibujante, fotógrafo, escritor o investigador del arte y de la historia, especialmente del mudéjar de Calatayud y de su comarca. Recordó su labor como Presidente del CEB y como defensor del patrimonio cultural y monumental de Aragón. «Trabajador incansable, viajero de vocación, investigador y difusor de la cultura aragonesa, Agustín aunó la templanza de la buena gente con la paciencia de los sabios y la mesura y sensatez de las personas llenas de humanidad y sentido del respeto por la herencia cultural propia y ajena».

Corral recordaba los numerosos dibujos de Agustín, que recreaban ambientes históricos de la época islámica o mudéjar.

En relación con este último libro de Agustín Sanmiguel, Corral apuntaba que no se trataba de una guía al uso, sino de un libro breve, conciso, muy cuidado y repleto de latidos emocionales y emocionantes. Es «un canto a la historia y al respeto por las huellas humanas del pasado, un viaje a un tiempo lejano y atávico, un paseo por los sentidos y las pasiones más bellas de una ciudad de maravillas, encarnadas en unas murallas, en unos torreones y unos castillos que en su día defendieron esperanzas, colmaron miedos y temores y alumbraron nuevos horizontes». En este libro, los viejos muros de Calatayud, en un tiempo olvidados y despreciados, renacían y cobraban vida, esperando una pronta restauración.

Javier Callizo recordaba el paso de Agustín Sanmiguel por el mítico y mitificado Colegio Menor de San Pablo de Teruel, su relación con Andalán, y por el Instituto Domingo Miral de Jaca, donde ambos coincidieron. Agustín como profesor de Biología y Callizo como alumno. Callizo nos presenta en aquella época a Agustín como un agitador cultural, fuera y dentro del Instituto, y nos desvela algunas de sus antiguas aficiones: el dibujo y la música medieval. En aquellos años Agustín viajó por las tierras altas de Jaca y realizó una serie de dibujos dedicados al Arte medieval en el viejo Aragón (1979) y otra serie a Jaca (1981).

Vuelto a Calatayud, Agustín Sanmiguel dedicó su tiempo libre al patrimonio monumental mudéjar de su ciudad y de su comarca, con numerosos trabajos. El múdejar de esta comarca sería declarado en 2001 Patrimonio Mundial por la UNESCO.


El alcalde de Calatayud, Víctor Ruiz de Diego, recordaba que en septiembre del año 2008, Agustín Sanmiguel revisaba las pruebas de imprenta para la coedición entre el Ayuntamiento y el CEB de la carpeta de Calatayud mudéjar. Por aquellas fechas y en una reunión en el Ayuntamiento, el alcalde y Agustín hablaron de la necesaria restauración del Conjunto Fortificado Islámico de la ciudad y de la edición cuidada de un libro dedicado al mismo. Atrás quedaban numerosos folletos, conferencias, congresos, propuestas para rotular las calles de la ciudad, publicaciones, informes, reuniones y estudios, con los que Agustín consiguió «la puesta en valor de Calatayud, y que servirían de base para pedir ayudas institucionales para la recuperación de castillos y murallas. El alcalde agradeció siempre la disposición de Agustín Sanmiguel como Presidente del CEB y estaba casi seguro que la publicación de este libro sería del agrado de su autor.

El Presidente del CEB, Manuel Micheto, recordaba que la publicación de este libro había sido posible gracias al acuerdo alcanzado entre este Centro de Estudios y el Viceconsejero de Turismo del Gobierno de Aragón y bilbilitano de adopción, Javier Callizo, que había ayudado a la edición.




El libro de Agustín Sanmiguel consta de dos partes. La primera incluye textos, planos y dibujos descriptivos del Conjunto Fortificado y de los barrios altos de la ciudad. La segunda parte es una interesante y valiosa colección de fotografías de diferentes épocas. Agustín Sanmiguel recordaba que comenzó su afición a la fotografía al caer en sus manos la vieja cámara de fotos de su abuelo Casiano Mateo, cuyo manejo aprendió con su tío Mariano Rubio Vergara.

La primera noticia escrita conocida de las murallas de Calatayud se debe al historiador árabe al-Udri, quien escribe que en el año 862-863 el emir de Alandalús, Muhammad I, ordenó ampliar y reforzar estas fortificaciones. Este dato queda confirmado en la puerta de arco de herradura, situada en el lado norte de la muralla, construida en el emirato de Muhammad I. El Conjunto Fortificado Islámico de Calatayud es en su género el más antiguo conservado en Alandalús.  Se trata de una obra de albañilería. En palabras de Agustín Sanmiguel, poco fina y algo chapucera. En ella se emplearon piedras de yeso y tierra, procedentes de las excavaciones de fosos y montículos. El agua debían subirla desde el río o desde alguna acequia. La ciudad islámica, que crecía hacia el sur, era más grande de lo que se creía. Al ir creciendo, la muralla fue desapareciendo.

Agustín Sanmiguel sostiene que la primera fortificación sería levantada en un altozano entre los barrancos de la Rúa y de las Pozas, hoy ocupado por el castillo de Doña Martina. Si esto se confirmara con estudios arqueológicos, podía datarse en el siglo VIII o en la primera mitad del siglo IX. Se ampliaría en el año 862, con cuatro castillos o puntos fortificados.

Estas murallas de la ciudad apenas sufrieron en el asedio y reconquista cristiana de 1120. La ciudad sufrió grandes destrozos en 1362, en la toma por el ejército castellano de Pedro I el Cruel, durante la Guerra de los Pedros. Tras estos años, se llevarían a cabo importantes restauraciones.

Para las guerras carlistas se hicieron almenas para la fusilería y troneras para los pequeños cañones. El siglo XIX fue muy poco considerado con el patrimonio monumental de Calatayud. El casco antiguo se fue deteriorando, pero no se destruyó, sin embargo el Conjunto Fortificado Islámico de la antigua ciudad ha llegado hasta nuestros días en mal estado, pero sin sufrir actuaciones. El castillo Mayor se encuentra relativamente bien conservado. Conocemos el nombre cristiano del resto del Conjunto: castillo Real o del Reloj, Torre Mocha, castillo de la Peña, Doña Martina…, pero no se conocen sus anteriores nombres árabes.

A partir de 1990 se comienza un nuevo ciclo en Calatayud, con la recuperación de varios monumentos. Agustín Sanmiguel reconocía su interés por encontrar una buena colección de fotografías de los castillos y barrios altos desde comienzos del siglo XX hasta los años sesenta. Y recordaba que estaba aún pendiente de catalogación el archivo Rubio Vergara, con numerosas fotografías del castillo Mayor, y el del médico Manuel Farrer Ramos. Con ellos, «Seguro que veríamos un Calatayud sorprendente, como el que vieron nuestros abuelos que vivieran o pasearan por estos pintorescos lugares apartados del centro de la ciudad».
            

martes, 5 de abril de 2011

Presentación del libro "El conjunto fortificado..." de Agustín Sanmiguel

El sábado 16 de abril se presentará el libro El conjunto fortificado islámico de Calatayud y su entorno, una obra que recoge las investigaciones de Agustín Sanmiguel y que constituye su legado en esta materia.

La cita en el claustro del convento de Carmelitas (Museo Municipal), a las 19 horas.

Pregón de Semana Santa

El próximo viernes, 15 de abril, a las 20:00 horas y en la Iglesia de San Juan el Real se llevará a cabo el tradicional pregón de Semana Santa que el Centro de Estudios Bilbilitanos organiza todos los años. Como es habitual uno de sus consejeros aportará una visión personal y laica sobre estas celebraciones.

Este año será D. Julio Fuentes Losa, director del Centro Asociado de la UNED en Calatayud, quien se hará cargo del pregón.

El acto se completará con un concierto sacro a cargo de la Coral Bilbilitana unida a la Banda de Música Pascual Marquina, ambas dirigidas por D. José Antonio Doñágueda.

martes, 8 de marzo de 2011

El linaje de los Pérez de Nueros: entre la clientela del Rey y el patronazgo local (siglos XVI-XVIII)



Con la presentación de Wilfredo Rincón, José Ignacio Gómez Zorraquino presentó su obra El linaje de los Pérez de Nueros: entre la clientela del Rey y el patronazgo local (siglos XVI-XVIII) que hace el número 108 en el catálogo de publicaciones del Centro de Estudios Bilbilitanos.


El acto, que se celebró en el aula cultural San Benito, estuvo presidido por Manuel Micheto, presidente del CEB.



Otros tres consejeros del CEB en el callejero bilbilitano

El Ayuntamiento de Calatayud ha rendido homenaje a tres bilbilitanos que dedicaron su vida al estudio y difusión de la cultura, la historia y las tradiciones locales, los hermanos Julio y Germán López Sampedro y a Agustín Sanmiguel. Los tres fueron consejeros del CEB y Agustín Sanmiguel, su presidente.

La corporación municipal asistió a la presentación de las dos calles que llevarán los nombres de estos bilbilitanos, una en el barrio de Consolación, la dedicada a los hermanos López Sampedro, y la segunda, en la parte posterior de la Colegiata de Santa María. Los representantes municipales estuvieron acompañados por amigos y familiares de los homenajeados.

La denominación de estas calles no el único lazo de unión entre ellos que, como recordaba Julio López García, hijo de uno de ellos, “trabajaron en vida en algunas publicaciones comunes” como una guía sobre el patrimonio y la historia de Calatayud y su comarca.

Por su parte, Ana Pétriz, viuda de Agustín Sanmiguel consideraba que la calle elegida para llevar el nombre de su marido, está “en un lugar muy apropiado”, porque se encuentra en el casco histórico y junto al claustro de la colegiata de Santa María, a cuyo estudio dedicó importantes esfuerzos este experto en arquitectura mudéjar. Pétriz recordaba que Sanmiguel hizo pública la hipótesis, argumentada, de que este claustro, que el Papa Luna remodelara para ubicar el Estudio General a comienzos del s.XV, se construye sobre la antigua mezquita mayor de Calatayud.




Julio y Germán López Sampedro (fallecidos en los años 1999 y 1997) mantuvieron una estrecha vinculación con la educación y la cultura locales, especialmente en las áreas de las costumbres y la historia respectivamente. Julio fue, además, Concejal del Ayuntamiento de Calatayud en la primera legislatura democrática y Germán López fue historiador y profesor.



Agustín Sanmiguel falleció en el año 2009, a los 62 años. A pesar de ser licenciado en Biología es especialmente reconocido como especialista en el mudéjar aragonés. También impartió clases en la ciudad desde 1979, en lo que hoy es el IES Leonardo de Chabacier.

Discurso de Manuel Martín Bueno

Los presentes en el acto de nombramiento de Manuel Martín Bueno como hijo adoptivo de Calatayud comentamos a la salida lo acertado y emotivo del discurso que pronunció el homenajeado. Seguramente los ausentes nos agradecerán que, como ya hicimos con la presentación de José Verón como cronista de Calatayud, lo publiquemos.

domingo, 6 de marzo de 2011

La Guerra de la Independencia en la Comunidad de Calatayud. Simposio

La Guerra de la Independencia en la Comunidad de Calatayud. Simposio, coeditores IFCCEB-Comunidad de Calatayud-Ayto. de Calatayud-UNED-Academia de Logística, Calatayud, 2009, Centro de Estudios Bilbilitanos, 102, 288 p., 29 il., 17x24 cm. ISBN: 978-84-9911-016-5.

Precio: 8€
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Índice:
  • "Mitos y literatura en los Sitios de Zaragoza", por José Luis Corral Lafuente, pp. 9-27; 
  • "La ciudad de Calatayud y su archivo durante la Guerra de la Independencia", por Francisco Zaragoza Ayarza, pp. 29-43; 
  • "La Guerra de la Independencia en Morata de Jalón. El Memorial de Pedro Calvo", por Manuel Mercado Grima, pp. 45-60; 
  • "La vida de cada día, en días de guerra", por Claudio Joaquín Mañes Martínez, pp. 61-74; 
  • "Ariza y su tierra en la Guerra de la Independencia", por Joaquín Melendo Pomareta, pp. 75-86; 
  • "Villafeliche, año 1808", por Maribel Romea Fernández y Francesc Riera Prenafeta, pp. 87-110; 
  • "Cartas de Ramón Gayán a Pedro M.ª Ric desde la Comunidad de Calatayud", por Ángel Lassa Moreno, pp. 111-118; 
  • "Aragón patriota: la Junta Superior de Aragón y parte de Castilla y los guerrilleros", por Herminio Lafoz Rabaza, pp. 119-158; 
  • "El Empecinado y Calatayud", por José Galindo Antón, pp. 159-162; 
  • "Fidel Mallén y la partida de Illueca", por Manuel Mercado Grima, pp. 163-175; 
  • "Combatientes atecanos en la Guerra de la Independencia", por Jesús Blasco Sánchez, pp. 177-186; 
  • "La participación de los bilbilitanos en los Sitios de Zaragoza", por Silverio Cubero de Val, pp. 187-193; 
  • "El batallón de voluntarios de Calatayud", por Ángel Lassa Moreno, pp. 195-203; 
  • "Aragón bajo la dominación francesa", por Pedro Rújula López, pp. 205-215; 
  • "Apuntes sobre la repercusión en Ateca de la Guerra de la Independencia", por Jesús Blasco Sánchez, pp. 217-238; 
  • "Repercusiones económicas de la ocupación francesa en el periodo 1810-1811 en Ateca (Zaragoza)", por Agustín Rubio Semper, pp. 239-248; 
  • "La Iglesia bilbilitana durante la Guerra de la Independencia (1808-1814)", por Ángel Lassa Moreno, pp. 249-253; 
  • "La Fundación «Zaragoza 2008» y el bicentenario de los Sitios", por José A. Armillas Vicente y Jesús A. González Isla, pp. 255-279. 
  • Programa y participantes, pp. 281-286.

Así lo he visto

SANMIGUEL MATEO, Agustín, Así lo he visto. Calatayud en la fotografía, CEB, Calatayud, 2009, Centro de Estudios Bilbilitanos, 103, 78 p., 34 il., 21x30 cm. ISBN: 978-84-9911-013-4.

Colección de fotografías realizadas entre los años 1971-2005. Son, se nos dice, “fotografías de carácter documental, donde se prescinde de lo monumental y se muestra en lo esencial el mismo aspecto. Imágenes que recuerdan el desaparecido pavimento de las aceras y que reflejan todo aquello prácticamente desaparecido o transformado”.

Precio: 9 €. Comprar

VII Encuentro de Estudios Bilbilitanos, Calatayud y Comarca

VII Encuentro de Estudios Bilbilitanos, Calatayud y Comarca, CEB, Calatayud, 2009, Centro de Estudios Bilbilitanos, 99, tomo I: 376 p., 51 il., 1 map., 17x24 cm. ISBN: 978-84-9911-011-0. Tomo II: 516 p., 140 il., 2 map., 17x24 cm. ISBN: 978-84-9911-012-7.

TOMO I. 
Convocatoria y programa, 4 p.
Relación de ponentes e inscritos, 4 p.

GEOGRAFÍA, ECONOMÍA Y ECOLOGÍA:Ponencia: "Los cambios de morfología y funciones del Calatayud preindustrial al postindustrial", por Vicente Bielza de Ory, pp. 15-35. (22 p., 13 il.)

Comunicaciones, pp. 37-72.

  • TOBAJAS GÁLLEGO, Francisco, El cáñamo en Calatayud en el siglo XVIII, los canónigos José Sanz de Larrea y Mariano Lozano Serrano (private), 22 p. 
  • PALLARÉS GASCÓN, A., y PALOMO SEGOVIA, M., Análisis geográfico de la comarca comunidad de Calatayud: diagnóstico y propuestas de ordenación territorial, 14 p., 6 il., 1 map.

ETNOLOGÍA, FOLKLORE Y LITERATURA.
Ponencia: "Panorama de la cultura popular en la Comunidad de Calatayud", por José Ángel Urzay Barrios, pp. 75-100 (26 p.)

Comunicaciones: pp. 101-256.
  • GALINDO ANTÓN, José, Los dos Gerónimos (Xabierre y Passamonte) en Calatayud, 8 p., 2 il. 
  • MELENDO POMARETA, Joaquín, Un romance del siglo XVII transmitido por vía oral: el romance del Guitón, 12 p. 
  • ALCONCHEL PINA, Mª Soledad, Los gozos como expresión de la religiosidad popular en la comunidad de Calatayud, 14 p., 2 il. 
  • ALCONCHEL PINA, Mª Soledad, Las rogativas para pedir agua en la comunidad de Calatayud en la tradición oral, 10 p. 
  • CASADO LÓPEZ, Manuel, Las torres y los torreros de Calatayud, 20 p., 2 il., 1 map. 
  • TOBAJAS GÁLLEGO, Francisco, Faustino Sancho y Gil y Mariano Cavia, 10 p. 
  • TOBAJAS GÁLLEGO, Francisco, Faustino Sancho y Gil y el colegio de Valldemía, 8 p. 
  • TOBAJAS GÁLLEGO, Francisco, Homenaje del Ateneo de Zaragoza a Faustino Sancho y Gil en 1898, 16 p. 
  • TOBAJAS GÁLLEGO, Francisco, Faustino Sancho y Gil y la academia matritense de jurisprudencia y legislación, 10 p. 
  • AGUAVIVA GRACIA, Jesús, Percepción del personaje femenino en la novela corta de Juan José Lorente, 12 p. 
  • SÁNCHEZ PORTERO, Antonio, Curiosidades en torno al "Quijote de Cervantes", 10 p. 
  • SÁNCHEZ PORTERO, Antonio, El aragonés Jerónimo de Pasamonte no puede ser el autor del "Quijote" apócrifo, 12 p. 
  • SÁNCHEZ PORTERO, Antonio, El poeta bilbilitano Pedro Liñán de Riaza escribió el "Quijote" deAvellaneda, 14 p.
 ANTIGÜEDAD. 
Ponencia: "El patrimonio arqueológico bilbilitano en el 2006", por Manuel Martín-Bueno y Carlos Sáenz Preciado, pp. 259-268. (10 p., 4 il.)

Comunicaciones, pp. 269-365
  • MONTERO CÓRDOBA, Ángel, Aproximación al significado de la inscripción en piedra encontrada en Bilbilis en 1580 ("Bilbilis E-1"), 10 p. 
  • LÓPEZ MARTÍNEZ, Julia, y MARTÍN-BUENO, Manuel, La pintura en el ámbito doméstico de "Bilbilis": Un conjunto del III estilo Pompeyano, 16 p., 8 il. 
  • REKLAITYLE, Ieva, Los objetos de la higiene personal a través de los epigramas de Marcial, 14 p. 
  • URIBE AGUDO, Paula, Unamirada crítica: casa y vecinos en tiempo de Marcial, 14 p. 
  • MILLÁN GIL, Julián, y REY LANASPA, Javier, Prospecciones arqueológicas en la comarca del Aranda, 28 p. 
  • SEVILLA CONDE, Alberto, Trabajos arqueológicos y de restauración de la Escuela Taller de Restauración de Aragón en la ciudad romana de Bílbilis, 16 p.. 12 il.


TOMO II. 
HISTORIA.
Ponencia: "La comunidad de aldeas de Calatayud en los siglos XIII al XV", por José Luis Corral Lafuente, p. 9-30. Comunicaciones, pp. 31-352. (22 p.)

Comunicaciones:
  • LÓPEZ ASENSIO, Álvaro, Las ordenaciones del concejo de Villalba de Perejiles de 1655, 32 p. 
  • FUENTE COBOS, Concepción de la, Algunas cofradías bilbilitanas de oficio en la Edad Media, 12 p. 
  • RODRÍGUEZ LAJUSTICIA, Francisco Saulo, El convento de Santa Clara de Calatayud en el siglo XIV: nuevos aportes documentales para su estudio, 10 p. 
  • RODRÍGUEZ GARCÍA, José Carlos, El testamento de Don Pedro Martínez de Luna, bilbilitano, caballero noble del Reino de Aragón, 24 p. 
  • LAFUENTE GÓMEZ, Mario, La crisis del siglo XIV en Calatayud y sus aldeas: el factor de la guerra, 14 p. 
  • MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco José, La dictadura de Primo de Rivera en Ateca, 16 p., 5 il.  
  • MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco José, La Segunda República en Ateca. El bienio reformador o la ilusión por un nuevo régimen político (1931-1933), 18 p., 6 il. 
  • MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco José, Ateca durante la Segunda República. El bienio restaurador o el ocaso del tricolor (1934-1946), 14 p., 2 il. 
  • MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco José, Fundación en Ateca del semanario republicano "La Democracia", 16 p., 6 il. 
  • MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco José, Ateca después del 18 de julio de 1936, 18 p. 
  • MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco José; CEBOLLA BERLANGA, José L., y RUIZ Y RUIZ, Javier, Excavaciones arqueológicas en Alcocer (La Mora Encantada, Ateca), 8 p., 8 il. 
  • SIMÓN PÉREZ, César, El Cristo de Ribota, 20 p., 22 il. 
  • MELENDO POMARETA, Joaquín, El castillo de Somet y la unión (1265-1348), 36 p., 2 il., 2 map. 
  • MELENDO POMARETA, Joaquín, El mercedario fray Juan de Molina y Entrena (Carenas, 1576-Zaragoza, 1652), 16 p., 1 il. 
  • MELENDO POMARETA, Joaquín, La granja de San Vicente de Cebamanos de Calatayud, 10 p. 
  • BLASCO SÁNCHEZ, Jesús, La señoría de Terrer: propiedades a mediado del siglo XVII, 16 p. 
  • BLASCO SÁNCHEZ, Jesús, Fundación del consejo de Mesta de ganaderos y colmeneros de Ateca, 1654, 20 p. 
  • SEBASTIÁN FRANCO, Cristina, Historia social de los mercaderes de Calatayud en el siglo XV, 12 p. 
  • BARRIO MOYA, José Luis, Don Gaspar Vicente de Vera, un bilbilitano en el Madrid de Carlos II y Felipe V y su carta de dote (1701), 10 p.

ARTE.
Ponencia: "Las artes plásticas del Renacimiento en la comarca de la Comunidad de Calatayud", por Jesús Criado Mainar, pp. 355-361. (8 p:)

Comunicaciones, pp. 363-508.
  • BORRÁS GUALIS, Gonzalo M., El claustro y la torre octogonal mudéjares de la colegiata de Santa María de Calatayud: nuevas perspectivas, 6 p. 
  • SANMIGUEL MATEO, Agustín, y PÉTRIZ ASO, Ana Isabel, Dos portadas mudéjares poco conocidas: la Vilueña y Ruesca, 4 p., 2 il. 
  • SANMIGUEL MATEO, Agustín, y PÉTRIZ ASO, Ana Isabel, Un medallón mudéjar y una ménsula gótica en el palacio de Arlueta en Calatayud, 6 p., 9 il.
  • ALEGRE ARBUÉS, Jesús Fernando, Las fábricas medievales del convento del Santo Sepulcro de Calatayud. Interpretación a partir de su levantamiento planimétrico y análisis constructivo, 18 p., 25 il. 
  • ALEGRE ARBUÉS, Jesús Fernando, Vestigios de casas medievales en Munébrega. La evolución histórica de la Casa del Solanar, 14 p., 16 il.
  • SANMIGUEL MATEO, Agustín, y PÉTRIZ ASO, Ana Isabel, Un alfarje mudéjar en la plaza de San Torcuato de Calatayud, 6 p., 5 il. 
  • MAÑA BALLESTÍN, Fabián, El ministerio Dubio de Cimballa (Zaragoza) y el monasterio de Piedra, 16 p., 9 il. 
  • ACERETE TEJERO, José Miguel, Documentos para la historia del arte del siglo XV en la comarca de Calatayud, 36 p.
  • BLASCO SÁNCHEZ, Jesús, Capitulaciones para construcción de la iglesia de San Miguel de Sabiñán, 4 p. 
  • CARRETERO CALVO, Rebeca; SANMIGUEL MATEO, Agustín, y PÉTRIZ ASO, Ana Isabel, El arquitecto Fr. Alberto de la Madre de Dios en Calatayud. El convento de Carmelitas Descalzos de San José (1599-1999), 20 p., 8 il. 
  • MELENDO POMARETA, Joaquín, Sobre dos retablos de la ermita de la Virgen de Jaraba, 6 p., 6 il. 
  • IBÁÑEZ FERNÁNDEZ, Javier, Nuevas pinturas de escuela toledana en la comarca de Calatayud, 10 p., 8 il.

Métodos del recuerdo

MARTÍN COLBE, Pablo, Métodos del recuerdo, CEB, Calatayud, 2009, Centro de Estudios Bilbilitanos, 101, 56 p., 15x21 cm. ISBN. 978-84-7820-989-7.

Poemario galardonado con el Accésit del Premio Internacional de Poesía «José Verón y Gormaz» del Excmo. Ayuntamiento de Calatayud en su primera convocatoria (2008).

Precio: 3 €. Comprar

Blues de los bajos fondos

GRACIA MOSTEO, José Luis, Blues de los bajos fondos, CEB, Calatayud, 2009, Centro de Estudios Bilbilitanos, 100. 64 p.. 15x21 cm. ISBN: 978-84-7820-988-0.

Poemario dividido en dos partes (Blues de las putas y Blues de los chulos) y galardonado con el Premio Internacional de Poesía «José Verón y Gormaz» del Excmo. Ayuntamiento de Calatayud en su primera convocatoria (2008). 

Precio: 3 €. Comprar

Sepa cosas de su pueblo

LARREA ANDRÉS, Eduardo, Sepa cosas de su pueblo, CEB, Calatayud, 2009, Centro de Estudios Bilbilitanos, 97, 295 p., 17x24 cm. ISBN: 978-84-7820-985-0.

Este libro recopila las colaboraciones del periodista bilbilitano Eduardo Larrea Andrés con Radio Aragón Calatayud desde 1983 hasta 1989. Los textos que lo componen reúnen nombres de calles, cafés, casas emblemáticas de la ciudad, acontecimientos históricos, instituciones educativas, vivencias personales y una variada temática que recoge la rica realidad del Calatayud histórico del siglo XX de acuerdo con un estilo radiofónico que concibe el texto para ser leído ante el micrófono con destino a una audiencia fiel que cada jueves esperaba las crónicas con avidez. 
Precio: 9 €. Comprar

Las voces de una Ciudad

URZAY BARRIOS, José Ángel, Las voces de una Ciudad. Coral Bilbilitana, 1958-2008, CEB, Calatayud, 2009, Centro de Estudios Bilbilitanos, 98, 254 p., 100 il., 17x24 cm. ISBN: 978-84-7820-706-0.

Junto a la Polifónica Miguel Fleta, la Coral Bilbilitana es la coral decana de Aragón. Pioneras ambas del canto coral en esta región, la historia de la música polifónica vocal aragonesa no se puede entender sin conocer la trayectoria de la Coral Bilbilitana, objeto de la presente publicación en el cincuenta aniversario de su fundación.

Precio: 10 €. Comprar

Aquél Calatayud

GALINDO ANTÓN, José, Aquél Calatayud (Calatayud en la fotografía), CEB, Calatayud, 2008, Centro de Estudios Bilbilitanos, 96, 80 p., 37 il., 21x30 cm. ISBN: 978-84-7820-937-8

Precio: 9 €. Comprar

Epigramas Incompletos

VERÓN GORMAZ, José, Epigramas Incompletos, CEB, Calatayud, 2007, Centro de Estudios Bilbilitanos, 93, 160 p., 12x21 cm. ISBN: 978-84-7820-930-9.

Recoge una amplia selección de los poemas de José Verón, tanto inéditos como procedentes de libros diversos. Este poemario celebra la publicación en 1998 de su mítico Epigramas del último naufragio, que se agotó al poco tiempo de su edición. La primera parte de este nuevo libro corresponde en su totalidad a aquel libro, la segunda parte, titulada Otras depredaciones, reúne una selección de epigramas aparecidos en diversos poemarios del autor e incluye varios inéditos. 

Precio: 10 €. Comprar

La Iglesia de San Pedro Mártir

SANMIGUEL MATEO, Agustín (edit.), La Iglesia de San Pedro Mártir. Calatayud, 1368-1856, CEB, Calatayud, 2006, Centro de Estudios Bilbilitanos, 91, 128 p., 42 il. (7 en color), 21x30 cm. ISBN: 978-84-7820-909-5.

Se recopilan aquí de forma facsímil casi todo lo escrito sobre la iglesia de San Pedro Mártir de Calatayud. Se edita este libro para recordar la efeméride del derribo, hace ya 150 años, de esta singular iglesia.

Arte mudéjar en la ciudad de Calatayud

SANMIGUEL MATEO, Agustín, Arte mudéjar en la ciudad de Calatayud, CEB, Calatayud, 2007, Centro de Estudios Bilbilitanos, 92, 208 p., 189 il. en color, 1 map., 17x24 cm.

Precio: 15 €. Comprar 

Se da cuenta en esta publicación del arte mudéjar que la ciudad de Calatayud atesora a pesar de las enormes pérdidas sufridas a lo largo de la historia. La evolución del mudéjar calatayubí, el estado actual de los edificios y un recuerdo a los ya desaparecidos hacen de este libro una interesante guía para conocer parte de la historia de Calatayud.

Cultura popular de la Comunidad de Calatayud

URZAY BARRIOS, José Ángel, Cultura popular de la Comunidad de Calatayud, CEB, Calatayud, 2006, Centro de Estudios Bilbilitanos, 90, vol. I, 535 p., 322 il. 17x24 cm; vol. II, 544 p., 224 il. (57 en color) 17x24 cm.

Precio: 20 €. Comprar

Un día en la vendimia en Munébrega

LAJUSTICIA, Antonio, Un día en la vendimia en Munébrega, CEB, Calatayud, 2006, Centro de Estudios Bilbilitanos, 89, 80 p., 34 il., 21x30 cm. ISBN: 84-7820-862-3.

El fotógrafo Antonio Lajusticia, que es hijo de Munébrega aunque desarrolla su trabajo en Barcelona, obtuvo una serie admirable de fotografías, desde la partida hacia las viñas hasta la descarga en el lagar. Con ellas compuso este libro. No es un canto a la actualidad, al fácil recurso de la moda; es un homenaje a unas gentes y unas tierras que han luchado día tras día para conseguir que sus vinos, los magníficos vinos de la D.O. Calatayud, sean reconocidos y apreciados en todos los sentidos. El futuro, esa palabra tan repetida y anhelada, no existe verdaderamente si no se fundamenta en el pasado. Por ello, este notable trabajo gráfico de Antonio Lajusticia, así como el esfuerzo de un grupo de viticultores de Munébrega, merecen el homenaje de unas páginas sencillas y expresivas, reunidas bajo el título desnudo de la obra. (José Verón Gormaz) 

Calatayud, memoria histórica. Fotografías antiguas de la ciudad

MICHETO RUIZ DE MORALES, Manuel, Calatayud, memoria histórica. Fotografías antiguas de la ciudad, presentación de Agustín Sanmiguel Mateo, prólogo de José Galindo Antón, CEB, Calatayud, 2006, Centro de Estudios Bilbilitanos, 88, 176 p., 156 il., 21x30 cm. ISBN: 84-7820-837-2.

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Arquitectura y Escultura en la Comunidad de Calatayud (1665-1680). Estudio documental

RODRÍGUEZ GARCÍA, José Carlos, Arquitectura y Escultura en la Comunidad de Calatayud (1665-1680). Estudio documental, CEB, Calatayud, 2006, Centro de Estudios Bilbilitanos, 87, 196 p., 33 il. (32 en color), 17x24 cm. ISBN: 84-7820-833-X.

La presente obra, es el resultado de una investigación en el Archivo de Protocolos Notariales de Calatayud, continuando con la labor que llevó a cabo a mediados de los años setenta del pasado siglo Agustín Rubio Semper.

Aunque la tesis doctoral de Agustín Rubio Semper Estudio documental de las artes en la comunidad de Calatayud durante el siglo XVII pretende abarcar todo el siglo, la verdad es que en lo que respecta a los documentos apenas son una docena los que superan la fecha de 1665, lo que no deja de resultar cuando menos chocante teniendo en cuenta el número de los mismos en los dos primeros tercios.

El autor, inicia la investigación con los protocolos notariales que cubren las fechas 1665-1680 y después de más de un año leyendo documentos de forma sistemática el resultado ha sido satisfactorio, descubriendo alguna que otra obra que no estaba documentada hasta el presente, pero, sobre todo, sacando del anonimato a una nutrida nómina de artistas, como se puede comprobar.